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domingo, 13 de noviembre de 2016

Las Aves de la Foz de Ramallosa, Nigrán. (I)

Los que por afición nos dedicamos a esto de curiosear las vidas de los pájaros solemos, como es natural, tener una zona propia en la que de forma preferente, que no exclusiva, realizamos nuestras observaciones.

Yo, que podría haberme dedicado a Vigo, donde de hecho centré mi colaboración con el "Atlas de las Aves en Invierno en España. 2007-2010" de SEO BirdLife, suelo sin embargo pasar más tiempo en la Foz de Ramallosa, Nigrán, ya que es allí donde trabajo.

Llevo haciéndolo varios años y aunque debo confesar que podría haber acumulado un montón de datos ya, de haber sido más riguroso, ordenado y constante,  lo único que he sacado de ello, a parte obviamente de una experiencia nada desdeñable, es una modesta colección de videos realizados por mi, con mi cámara de aficionado que, revisada al cabo de este tiempo resulta ser bastante ilustrativa de lo que de forma más o menos habitual se puede observar en esta pequeña marisma que forma el río Miñor al desembocar en la bahía de Bayona, entre Monte Lourido y la playa de Ladeira, a cuya barra de arena poco le falta para convertir la Foz en albufera.



En estos años he reunido imágenes de veintiocho especies distintas que, sin ser ni mucho menos todas, ni las más destacadas de las que aquí se han visto, si dan una idea bastante completa y realista de lo que la Foz ofrece al observador de aves.

Ahora quiero compartir estas imágenes con vosotros, porque me siento orgulloso de ellas y, además, por dar un paso adelante en la elaboración de este blog al utilizar mi propio material después de que, hasta ahora, me he limitado a tomar prestado el de otros.

Además, me pareció buena idea ofreceros información útil -eso espero- a los que me leéis, abundando en esa intención primera, que me impuse al comienzo de esta aventura, de fomentar el contacto con la naturaleza.

Pero claro, tanto pájaro -veintiocho especies, como digo- en una única jaula, parece osadía y augura un fracaso seguro, así que me he propuesto organizar este gallinero y presentároslo como tres entradas consecutivas.



En esta primera entrada sobre las aves de la Foz quiero ocuparme de las más grandes y, a la vez, más conocidas, ya que es lógico que siendo grande se te conozca mejor, o más, por que se te ve mejor.
Eso tienen las aves de característico y peculiar frente a otras especies animales menos conspicuas, no tan visibles. A los pájaros se les ve más fácilmente. Y no tiene nada que ver con el tamaño, sino más bien con la confianza que da a las aves el ser capaces de volar. Se sienten tan a salvo a caballo del viento que no les importa que las veamos. Eso sí, procuran mantener las distancias. Está comprobado que desde la invención de las armas de fuego los pájaros han ido progresivamente aumentando esa distancia.

Pues bien, os quiero hablar de gaviotas, cormoranes, charranes, garzas y anátidas. Como vais a comprobar todas son grandes o, como mínimo, medianas, del tamaño de una paloma doméstica, que nos puede servir de referencia por ser una especie de todos conocida.

Empezamos pues por las gaviotas, ya que estamos en la costa, que es su hábitat natural, aunque ya no único, y porque la comarca de Vigo se precia de albergar una de las mayores densidades de ellas en la península y también, no me resisto a compartir esta sensación, por compensarlas de la mala imagen que de forma tan injusta les hemos endilgado.

Hay varias especies de gaviota en nuestra zona que vamos a dividir en dos grupos simples: grandes y medianas -los franceses, de hecho, les dan nombres distintos, goéland  y mouette respectivamente.
Todas tienen una coloración similar, combinando blanco, negro y gris, son gregarias, o sea con tendencia a agruparse, y bastante ruidosas. Hay entre ocho y diez especies: la patiamarilla, la sombría, el gavión y la argentea entre las grandes, y la reidora, la cabecinegra y la cana entre las medianas. Además tenemos la de Delaware, el gavión hiperboreo y la groenlandesa como visitantes raras, aunque cada vez más frecuentes. Cualquiera de ellas puede caer por la Foz, pero las que os será difícil no ver son la reidora y la patiamarilla.

La GAVIOTA REIDORA debe su nombre a su voz, que en castellano nos suena a risa. En galego es justo al revés, así que aquí chamámola chorona. Esta señorita linda poco o nada tiene que ver con la imagen cargada de connotaciones negativas que nos hemos hecho de la gaviota, como decía anteriormente. Su aspecto es delicado y fino, a lo que contribuye en buena medida ese blanco inmaculado de la mayor parte de su plumaje, tan elegantemente conjuntado con su calzado rojo y el rojo carmín de su delicado pico. Se mueve con ligereza y gracia y se alimenta de forma educada y discreta. En definitiva, sabe guardar las formas.

Gaivota Chorona (Larus ridibundus) from Jaime Sáiz on Vimeo.

La GAVIOTA PATIAMARILLA ya no nos cae tan bien. La agredimos con apodos tan hirientes como "rata con plumas", título que se disputa con la paloma doméstica, antes bravía, y claramente por los mismos motivos: han invadido nuestro espacio. O quizás fuera más justo decir que no se resignan a ser expulsadas de él.

Es verdad que fuimos nosotros los que directa -es el caso de las palomas y los palomares- o indirectamente -y este sería el caso de las gaviotas y los vertederos- les abrimos la puerta.
Entre los millones de especies animales y vegetales, por mencionar solo los reinos que nos resultan más conocidos, hay muchas categorías muy distintas entre sí, y aunque hay animales, y plantas, muy quisquillosos, reacios a los cambios, muy dependientes de las circunstancias en las que durante millones de años han evolucionado, hay otros que no lo son tanto, o no lo son en absoluto, y se muestran dispuestos y capaces de adaptarse a cualesquiera circunstancias nuevas, cambiantes, favorables o adversas, consiguiendo sobrevivir, que es al fin y al cabo lo que hace falta.
Nosotros -para qué ir a buscar a otra parte- somos sin duda el mejor ejemplo de esa capacidad de adaptación y supervivencia.

Las gaviotas, y cualquier otra especie que consiga triunfar, ampliar el número de biotopos que es capaz de ocupar, reproducirse de forma efectiva para garantizar su supervivencia, son tan aptas, tan inteligentes a ese respecto, como nosotros mismos.
Esta patiamarilla es menos fina, mas burda y basta que la reidora y más decidida a invadir nuestro espacio.

Gaivota Patiamarela (Larus michahellis) from Jaime Sáiz on Vimeo.

Qué bonitas lucen en su hábitat natural, de donde nunca debimos haberlas invitado a salir.

Dejadme ahora que me meta con las garzas, aves que destacan por su mayor estatura, esas patas largas y esbeltas que tan prácticas resultan en el medio acuático en que se desenvuelven.

La GARCETA COMÚN es un pájaro de lo más elegante. Su solo color lo hace todo, ese blanco níveo que nada desluce, rematado en sus extremos por el negro sobrio de pico y patas. Por si esto fuera poco, cuando la sorprendemos fuera del agua tenemos la satisfacción de contemplar sus pies magníficos en sendos guantes amarillos. A mi se me antoja que es el toque profesional que termina de mandarnos ese mensaje de elegancia.

Si la manera en que se procura el alimento es, como pronto vais a ver, agitando el fondo con un habilidoso e intenso movimiento de sus pies, este meticuloso animal nos demuestra una vez más la seriedad con que se toma su trabajo enfundándose unos guantes, como el ladrón de cajas fuertes que para mover la rueda de la combinación secreta con la precisión que su "trabajo" requiere se pone ceremoniosamente los suyos.

A Garzota (Egretta garzetta) from Jaime Sáiz on Vimeo.

La GARZA REAL sin embargo, no diré yo que es menos impresionante, o menos estilosa, con su atuendo de director de orquesta, o de novio enfundado en su frac gris con doble faldón por detrás y cuello blanco, duro, que el de la garza no sé yo si es duro, pero largo si lo es un rato, y elástico y peligroso como pocos, como un látigo, que lo estira y llega al cielo, o, por el contrario, lo recoge, agazapada su cabeza entre los hombros, con esa actitud tan siniestra que adopta cuando entre la vegetación de la orilla hace por dormir lo mejor que puede.

Me gusta más esa otra de cazadora esbelta, plantada en medio del agua como si no fuera a moverse de allí en lo que le quede de vida, esperando pacientemente a que su cena se confíe, y se ponga a tiro de su peligroso pico, el de la puñalada certera, cuando de un vertiginoso gatillazo el sorprendente engranaje multiplica su cuello por tres, suficiente para traspasar al pez, tan desprevenido que cuesta creer que luzca un traje de escamas.

Garza Real (Ardea cinerea) from Jaime Sáiz on Vimeo.


 Las anátidas son también especies de tamaño considerable y presencia regular en la Foz, aunque entre las dos que os presento se encuentra la BARNACLA CANADIENSE, que ni siquiera es de aquí. Dejadme que aproveche esta circunstancia para hacer referencia al problema generado por las especies exóticas.

Si todos los seres vivos son capaces de, en uso de sus facultades y su libre albedrío, moverse a sus anchas y aparecer donde no se les espera, las aves lo son aún más por ser seres alados, con la ventaja que esto representa a la hora de salvar los obstáculos naturales que a todos se nos ocurren y se nos presentan en nuestros desplazamientos.

Es verdad que un pájaro puede aparecer en cualquier rincón del mundo. Cuando lo hace, o parece haberlo hecho, de motu proprio y natural se habla de "rareza", en alusión a lo inesperado e inusual de tal ocurrencia. Pero siempre queda la duda, con frecuencia confirmada, de que el susodicho espécimen haya llegado a donde lo ha hecho por medios distintos de los propios.

Lo más habitual en este caso es que se trate de un "escape", un individuo miembro de una colección privada, o criado en cautividad y posteriormente escapado, lo que resta valor, ya que no interés o curiosidad, a la observación.

Desde que existe el tráfico de especies exóticas para abastecer, de forma legal o ilegal, el mercado de animales de compañía -o mascotas- es desgraciadamente frecuente la presencia de especies exóticas que tras recuperar la libertad consiguen adaptarse al nuevo medio que ocupan y reproducirse en él con éxito creando serios problemas al equilibrio del mismo.  En no pocos casos ponen en peligro la supervivencia de especies autóctonas que son incapaces de competir con ellos.

La barnacla canadiense es un ejemplo de especie exótica, aunque probablemente no representa ningún peligro para sus primas de este lado del atlántico, como son las barnaclas cariblancas, carinegras, ánsares de diversas especies, cisnes, etc.

La colonia más numerosa se encuentra en el Reino Unido y algunos otros países del norte de Europa a donde llegaron, con ayuda del hombre, desde América del Norte.

Ganso do Canadá (Branta canadensis) from Jaime Sáiz on Vimeo.


Y qué decir del ÁNADE REAL, o azulón, tan entrañable, tan frecuente en todos nuestros parques y tan sencillo de ver, por fortuna, en la totalidad de nuestras zonas húmedas ya que es probablemente la anátida de más éxito de todo el hemisferio norte. Es también el ancestro de todos los patos domésticos.

Potente volador de cabeza verde esmeralda, que parece un misil emplumado con su vuelo rectilineo y la simpática torpeza a la hora de maniobrar por carecer prácticamente de cola. Se le ve siempre en pareja, juntos macho y hembra la mayor parte del año. Hermosas también las familias de doce quince parrulos, pegados a su madre camino del agua, donde se desenvuelven, tanto por arriba como por abajo, con increible soltura.

Alavanco Real (Anas platyrhynchos) from Jaime Sáiz on Vimeo.


El CORMORÁN GRANDE es otro pájaro que se ha ganado también la inquina de nuestra especie. Odiado por pescadores de caña y propietarios de piscifactorías, es un habilidoso pescador submarino que ha sabido explotar una cualidad, no sé si exclusiva de su familia pero poco frecuente. A diferencia de la mayoría de las aves nadadoras, el cormorán no dispone de esa grasa natural segregada por las glándulas uropigeas que, bien y pacientemente extendida por todas las plumas las hace impermeables, evitando así que las aves en cuestión se mojen, lo que les ahorra, entre otras cosas, el riesgo de hipotermia.

No cuenta con esa preotección con lo que sus plumas sí se mojan al entrar en contacto con el agua, y esa misma agua que empapa todo su cuerpo le proporciona un sobrepeso que le permite llegar con menos esfuerzo a mayor profundidad, donde busca los peces que son su alimento con menos competencia de otras aves.

A cambio, debe interrumpir su alimentación de cuando en cuando para secarse y recuperar el calor perdido evitando así el riesgo de hipotermia. En momentos como ese lo vemos posado en una roca, con las alas extendidas, como tendido al sol para secarse.

Corvo mariño grande (Phalacrocorax carbo) from Jaime Sáiz on Vimeo.


Quiero despedirme con el CHARRÁN PATINEGRO, otra de mis especies favoritas, por muchos motivos, sin duda, de los que no es el menor la alegría que inspira su actividad frenética.

Como digo es la alegría de la huerta. Sin ser una constante es relativamente frecuente verle pasar a la vez que entona el kirrí - kirrí de su reclamo, con lo que se hace notar.

Lo más probable es que lo veamos recorriendo tramos de la orilla, arriba y abajo, buscando los pececillos de que se alimenta, a los que captura lanzándose en arriesgadas zambullidas, al más puro estilo de los alcatraces, desde una altura considerable, de entre diez y quince metros calculo yo, y a veces más.

Es un valiente que ya sea en diagonal o según la ocasión lo requiera, directamente a plomo, cayendo casi como si de golpe hubiera dejado de funcionar. Eso si, de inmediato reaparece en la superficie y con increible rapidez vuelve a remontar el vuelo, retomando su peregrinar allí donde lo dejó.

Parece que jugara con nosotros. Es cuestión de poner los dedos índice y pulgar figurando una pistola y, cuando pasa el patinegro le apuntas bien y con la boca haces "pam, pam" o, si lo prefieres "bang, bang". Entonces él, que es tan simpático, automáticamente se deja caer, como si verdaderamente te lo hubieras cargado de un tiro. Luego sale del agua, para que te quedes tranquilo, y se va, riendo de nuevo con su kirrí - kirrí.

Carrán Cristado (Sterna sandvicensis) from Jaime Sáiz on Vimeo.



2 comentarios:

  1. Me encanta tu trabajo. Qué generoso eres compartiéndolo.

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  2. Caray, Adela. Tu si que eres generosa al decir eso. Sabes lo bien que me lo paso haciéndolo, y lo que me halaga que me lo aprecieis, así que realmente lo comparto por vanidad (;-)
    Y por que me encanta que me digas esas cosas...

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